13 ago. 2010

MI FATHER IN THIS DAY

MY FATHER IN HIS DAY

(SONET)

My Father, you are blessed soul
Your life to be delivered in full.
You are light that illuminates my path.
For my soul and you are such a blessing.

Taught me to build my own life
You put it in my hands carefully
Sometimes the pen and ink
Many others the chisel and mallet.

With your example you have set in my life
Love for a lifetime of experience
Hope, faith and blessing.

Today I offer you, O father! On this day
These verses of that happiness and joy
It is in them, made my life song.

Crisanto Fernandez Mejia

12 ago. 2010

LA VIRGEN DEL ASERRADERO

LA VIRGEN DEL ASERRADERO

(Cuento)


En la población de Ayutuxtepeque, al norte de la ciudad capital de San Salvador se ubicaba en el cantón San Roque en las afueras de la población; una finca propiedad de una acaudalada familia de apellido Vilanova.
Estos señores también eran dueños de una finca cafetalera en el volcán de San Ana.
Entre mis cualidades como obrero, me desempeñaba esporádicamente en el trabajo que llamábamos “de Sierra”, o sea, aserrando madera para la construcción y esta vez acabábamos de terminar, con mi inseparable compañero de sierra, un lote de madera en aquella finca en Santa Ana.
Luego se nos encomendó aserrar dos “trozas de madera de cedro” en Ayutuxtepeque, trabajo que concluimos en dos semanas y media.
Al sur de la iglesia del pueblo, se levantaba una humilde vivienda de bahareque, con un corredor frente la calle. Era la morada y lugar de trabajo de una anciana señora de nombre Martina, que vivía de la venta de tortillas y tamales a cualquier hora del día.
Todas las mañanas pasábamos, con mi compañero de sierra, a desayunar con aquellos riquísimos tamales de gallina.
El trabajo se terminó un día miércoles; pero teníamos que asistir, por disposición del patrono; a recibir el pago correspondiente el jueves por la mañana, a sus oficinas contiguo a la Alcaldía Municipal de Ayutuxtepeque, al poniente de la iglesia parroquial.
Llegamos como siempre donde la niña Martina, esta vez a la hora de almuerzo, a saborear los sabrosos tamalitos. Mientras comíamos, recordé un bonito sueño que tuve ya casi al amanecer de ese día; y comencé a relatar a mi amigo y compañero; aquella maravillosa experiencia.
Imagínate Toño ─ expresé a mi amigo ─ que esta madrugada, soñé que…en aquel chaparral de zarza que está frente a la aserradera; donde colocamos las cantimploras del agua; veía una virgen, muy linda y radiante, rodeada de campanilla moradas, de esas que solo florecen en este tiempo de principios de verano. Alrededor del portalito que forman las ramas de la zarza, cantaban muchos pajaritos; aunque no vi ninguno de ellos.
Me emocioné tanto que me acerque hasta frente al portalito; y en ese momento… ¡Dios mío!…créeme… ¡aquella virgen… me sonrió! Ese momento extendí mis brazos en señal de devoción; pero ese instante abrí los ojos; y lo único que vi fue a mi madre que ese momento se acercaba a mi cama para despertarme; pues ya había amanecido.
Mi madre quizá comprendió que algo de mi agrado había soñado; contestándome los buenos días se limitó a sonreír.
Me extraño ver que mi amigo, sentado frente a mí, se había quedado estático con la mirada fija en algún lugar del aposento.
Luego volviendo la mirada hacia el sitio que tan insistente observaba Toño; me di cuenta que tras de mi; había una señora de pie, con las manos entrelazadas a la altura del mentón y la mirada fija en el piso; pero no le dimos importancia.
Después de almorzar, nos despedimos, y nos encaminamos cada quien para su casa.
Al día siguiente; al acercarnos a la casa de la señora tortillera; nos sorprendió ver que en la calle frente al comedor, y en dirección hacia San Roque, lugar de la aserradera; circulaba mucha gente, sobre todo señoras; unas con candelas y otras con ramos de flores en sus manos.
Mirá Toño… ¿Qué sucederá aquí? ─ indagué ─
¡Alguna fiesta se tendrán!, aunque yo soy de por aquí y no recuerdo que celebren la memoria de algún santo, o algo por el estilo ─ respondió mi amigo.
Entramos a solicitar nuestro desayuno de tamalitos de gallina. Mientras la niña Martina servía nuestro manjar, Toño preguntó ─ niña Tina ¿qué pasará en el pueblo?
Ah…que la señora Candelaria...aquella que estaba detrás del maestro Chebo, ayer a la hora de almuerzo; oyó la plática de él acerca de un sueño con la virgen…
…Ah. Si. La observé, y le noté algo raro, como si tramara alguna cosa ─ interrumpí.
Pues esta señora, viene de la finca Yanira; que queda como a cuatro cuadras de aquí. Esa mujer es una revoltosa y pendenciera, aunque tiene su lado bueno, y eso si se lo admiramos. Cuando ella quiere, es muy amigable y servicial con amigos y vecinos. Pues ella, cuando ustedes se fueron, salió ella también quien sabe hacia donde. La verdad es que como a las tres de la tarde, unas de mis amigas vinieron corriendo a preguntarme si me daba cuenta de la aparición de un virgen en la quebrada el matasano.
Ella les contó que llegó a la aserradera de ustedes a recoger aserrín para relleno de sus muñecas de trapo que elabora para llevar a vender a Mejicanos. Allí frente al lugar donde ustedes trabajan la madera hay una parra de zarza, y ahí se le apareció la virgen ayer como a dos de la tarde. La virgen la llamó y asegura que le dijo ─ ¡Candelaria! Te he llamado porque quiero que sepas que te nombro “santa entre las santas”, y me ayudarás a velar por mis hijos en este pueblo ─
¡Caramba! ¡No hay duda! Esa señora está trastornada de la mente ─ comentó Antonio.
Hoy que recuerdo... ¡si, es cierto que nos ha pedido aserrín para su trabajo! ─ recalqué.
Después del desayuno, nos dispusimos para encaminarnos hacia la oficina del patrón; pero antes decidimos ir a dar un vistazo al lugar, para cerciorarnos de que los mozos de la finca hubieran retirado ya, los sobrantes de madera que trasladarían a la bodega.
¡Cual sería nuestra sorpresa, al encontrar en la calle hacia San Roque, y frente a la entrada a la ubicación de la aserradera que ya estaba siendo demolida; una serie de vendedoras de frutas, golosinas, flores y candelas!
Pero…aún más sorprendido quedé, al tropezar con una canastada de mangos tiernos; fruta muy escasa desde los meses de abril y mayo, hasta febrero del siguiente año. ¿Será un milagro?- me pregunté-
Todo el lugar, la parra de zarza inclusive; estaba cubierto de diferentes flores y velas encendidas; y entre las piedras de la quebrada y retazos de madera de las trozas; me conmovía ver varias señoras cubiertas con sus rebozos negros, o de color; unas invadiendo el ambiente con sus plegarias, “Santa María madre de Dios ruega por nosotros” y otras “Viva la virgen nuestra patrona…”
Después de recibir el pago nos encaminamos hacia Mejicanos a buscar nuestros nada despreciables y tan necesarios traguitos entre una que otra cerveza. Pero en el camino comentábamos; Mirá Chebo…aquí entre esta gente…hay verdadera religión ─ expresó Antonio.
Bueno…Si. Hay fervor religioso. No hay duda; que entre la ignorancia; existe la verdadera Fe ─ manifesté.
Esa virgen vivirá…en el corazón de toda esta gente. Porque…imagen de bulto no la tendrán ─ objetó Toño.
¡Pero qué mas!...la llevan en su mente y su conciencia. Y quiero añadirte algo: aunque no hay imagen visible...le llamaremos...”La virgen del Aserradero” ─
¡Hummm.......! Yo dijera que no. Eso es darle mas gancho a la gente que esta señora haya engañado ─ manifestó Antonio
Tienes razón. ¡Pero bien! Aunque nadie lo sabrá; me cabe la satisfacción de haber soñado, talvez para bien de todo un pueblo; con LA VIRGEN DEL ASERRADERO


Crisanto Fernández Mejía

8 ago. 2010

LOS GOLPES DE LA VIDA

LOS GOLPES DE LA VIDA

No sé lo que me pasa, qué pena estoy pagando
Yo que gocé de amores no más como placer
Llegaron a mi vida y así fueron pasando
Mujeres que a su entrega no supe responder.

Pasaron por mi vida los años sin clemencia
Dejando como historia vacíos en mi amor
Yo fui de los amores, un ser sin experiencia
La fe de las mujeres pagué con el dolor

Yo le negué a la vida la paz de un cielo abierto
No tuve para mi alma responsabilidad
En este falso mundo, viviendo estuve muerto
Vagué sin rumbo fijo muriendo de ansiedad.

Pero hoy por un cariño por fin estoy viviendo
Porque hoy tengo en mi amada un ser por quien cantar
Yo nunca había querido como hoy estoy queriendo.
Los golpes de la vida me han enseñado a amar.

Crisanto Fernández Mejía

POR MIS ERRORES

POR MIS ERRORES

Qué amarga fue la vida, qué ingrata fue conmigo
Lo que antes fue alegría hoy es desilusión
La historia me recuerda la esposa de un amigo
Ella cayó en mis brazos, sin ley ni condición.

Embargan mi conciencia caprichos del destino
Será que estoy saldando talvez una misión
Los mares de la vida crucé con desatino
Vagué sin rumbo fijo, sin paz ni dirección.

Porqué tanta ironía se esconde en los humanos
Visitas diseñadas, y frases de ocasión
Allí entre la confianza y en apretón de manos
Lo sé por experiencia, se esconde la traición.

Con un hogar dichoso y eterno yo soñaba
Más, solo fue un ensueño que en mi alma enmudeció
La madre de mis hijos, mujer que tanto amaba
Con mi mejor amigo, vilmente me engañó.

Qué página más negra del libro de la vida
Historia que el destino cruelmente me trazó
Hoy pago ir errores, mi fe ya está perdida
El precio de un pecado, la vida me cobró.

Crisanto Fernández Mejía

6 ago. 2010

ESTA Y AQUELLA

ESTA Y AQUELLA

Yo tengo mi querida mi amada compañera
Yo vivo aquí a su lado. Y es de otra mi querencia
Porque hay otra en mi vida, soy juez de mi conciencia
Es de esta mi cariño, y de aquella el corazón.
Me ofrecen sus caricias, sus besos, sus abrazos,
Aquí mi compañera, sincera y consecuente
Allá mi dulce amada que vive aquí en mi mente
Es esta mi esperanza, y aquella mi obsesión.

Es esta de ojos negros. Aquella, ojos castaños.
Las dos son trigueñitas, alegres y risueñas
Son toda mi alegría, y así también son dueñas
De un alma enamorada, y solo corazón.
Cuando esta está en mis brazos, de aquella es el momento
En cada beso de esta, presiento los de aquella
Ya esta ha presentido que mí; no solo es ella
Aquella si lo sabe, y soy de ella la ilusión.

Cuando esta yo contemplo dormida entre mis brazos
De aquella, la nostalgia, me agobia y me devora
Cuando esta me acaricia y me dice que me adora
Oigo una voz que dice, “Y yo te adoro más”.
Qué haré yo, en esta vida, con estos dos amores
A esta la deseo, y siempre la he querido
Aquella no la dejo, la quiero y no la olvido
Mujeres que no quiero, dejar de amar jamás.

Crisanto Fernández Mejía

5 ago. 2010

EL RATON DORADO DE ALFREDITO

(Cuento corto)


En un municipio al norte de la ciudad capital, y a inmediaciones de un pequeño pero reconocido río, existía un caserío de humildes campesinos que vivían de sus parcos cultivos de hortalizas y otras siembras.
Un señor muy entrado en años de nombre Genaro; era el de mayor porción de terreno, por lo que también sembraba un pequeño frijolar con la única ayuda de se esposa y su pequeño hijo de diez años, de nombre Alfredito.
Alfredito era un niño muy inquieto, que en sus ratos libres, acostumbraba a salir con su hondilla por la orilla del río a cazar garrobos, los que cocinados por su madre, servían de suculentos almuerzos en aquel hogar. Pero dentro de estas entretenciones, le gustaba jugar con cadáveres de lagartijas, arañas que ellos llamaban de caballo (tarántulas) y otras animalitos. Es de hacer notar que aquellos montes abundaban los ratones, comadrejas y sobre todo las peligrosas culebras de varias especies.
Cierto día, siguiendo una comadreja, se encontró con una rata (animalitas de mayor tamaño que los ratones) que salió de entre la maleza y corrió hacia un pequeño agujero entre otro matorral. Antes de entrar al agujero, se paró sobre sus patas traseras y lo volvió a ver como retándolo a seguirla. En ese instante el niño observó que entre los dientes, el animalito sujetaba algo metálico y brillante; pero de inmediato se perdió al entrar al agujero.
Con mucha curiosidad y aunque con temor a las víboras que solía encontrar en esa clase de cuevas, tomó su machete que mantenía aunque sin vaina, pendiendo del cinturón, y comenzó a excavar ensanchando aquel agujero.
Al animalito en mención ya no lo volvió a ver.
Después excavar como dos metros hacia dentro del matorral, encontró un nido extrañamente hecho de zacate seco. ─ Los ratones no hacen nidos así se dijo para si ─ Y mas extrañado aún descubrió que el piso del nido estaba cubierto de monedas como de plata. Pero no solo eso sino que alrededor del nido había al parecer, monedas de oro.
Con temor; como dije antes; a la presencia de algunos reptiles venenosos, comenzó a recoger aquellas monedas, que por su volumen, se le hizo necesario quitarse la camisa para envolver aquel misterioso hallazgo.
Corrió a su casa. Eran ya cerca de las cuatro de la tarde, su padre aún no regresaba de trabajar. Corrió hacia su madre exclamando con vos taciturna: -aún no recobraba la lucidez de su semblante- ¡Mamá, mamá, mire lo que me encontré!
La madre tomó de aquellas manos temblorosas de emoción y asombro, la camisa que envolvía aquel misterioso puñado de monedas, y aún mas sorprendida exclamó ─ ¡Hijo! ¡Esto es un tesoro! ¡Son monedas de oro y planta! ¿Dónde lo encontraste?
El niño ya bastante repuesto de su asombro, relato a la madre la verdad de los acontecimientos.
Ese instante llegaba el padre, y con sorpresa pero mucho júbilo recibió la agradable noticia.
¿Qué opinas de esto, Genaro?─ preguntó la señora.
¡Hoy que recuerdo! Hace pocos días, al querer consultar mi reloj, se me destrabó la leontina, y cuando la quise recoger del suelo, algo la arrastraba hacia un montón de basura, yo tuve miedo porque se que hay animales que les llama la atención el brillo de los metales, y los llevan a sus madrigueras; pero a mí me preocupó que fuera alguna culebra y por eso no intenté en recuperarla. Es posible que alguno de estos animales fuera lo que tú vistes, hijo ─ comentó don Genaro.
¿Pero porqué será eso? Indagó la señora.
Solo Dios lo sabe ─ respondió Genaro.
¿Y qué haremos con eso? ─ inquirió el niño.
Iremos al centro a buscar una joyería; a ver cuanto nos dan por esto ─ dijo el padre.
Y así al día siguiente, todos se dirigieron a la capital. Encontraron una buena joyería, y muy honestamente les pagaron…diez mil pesos por la mercancía. Con esto regresaron a la casa, e inmediatamente Genaro compró el pueblo; una bonita casa, y la señora instaló una pequeña tienda de artículos varios.
Alfredito ingresó a la escuela; y todo fue felicidad para la familia.
Pero Alfredito exclamaba para si ─ el animalito que me condujo a la cueva; parecía un ratón; de manera que mandaré a hacer una figura con forma de ratón de color dorado; y le llamaremos a la tienda…”El Ratón Dorado”


Usulután, El Salv.
Crisanto Fernández Mejía
FRASES CELEBRES


DICHOSO ES AQUEL QUE MANTIENE SU PROFESION, QUE CONICIDE CON SU AFICION.( G. B. SHAW)


EL AMIGO HA DE SER COMO EL DINERO, QUE ANTES DE NECESITARLO SE SABE EL VALOR QUE TIENE, (SOCRATES)

NO EXISTE VIENTO FAVORABLE PARA QUIEN NO CONOCE SU RUMBO. (SÉNECA)

CUANDO HAY DIVERSION, AUMENTA LA MOTIVACIÓN.

EN EL MOMENTO EN QUE DEJAMOS DE SOÑAR, EL UNIVERSO SE PARALIZA.
LAS DUEÑAS DE UN CORAZON

(Cuento)

En un conocido barrio al sur de la capital; barrio conocido como “La barriada alegre”, vivió una familia de escasos recursos económicos.
Isidoro; el jefe de la familia; era un agente de la Guardia Nacional, que debido a su compromiso, únicamente asistía cada quince días al lado de su esposa de nombre; Elena Saldaña.
Como sabemos; en todo lugar existen algunos varones inescrupulosos: que se aprovechan de situaciones como la este matrimonio; y mas aún; de la ingenuidad de algunas jóvenes esposas.
Este era el caso de José Santos Jiménez, un vecino que desde hacía algún tiempo, valiéndose de la ausencia del esposo, frecuentaba a Elenita, que por su inexperiencia había caído en las garras de la maldad y el engaño de Chepe (como era conocido aquel sujeto).
“La barriada alegre” celebraba cada diecinueve de marzo las fiestas en honor a San José; patrono del lugar, y estas, en esa semana estaban en su apogeo. Casi en todas las casas, por las noches celebraban humildes pero atractivos momentos bailables.
Como a las seis de la tarde; en la víspera de la celebración religiosa; llegó José a casa de Elenita; como muy a menudo lo hacía; para invitarla al baile de carnaval que esa noche era celebrado en el atrio de la iglesia.

Pero oigamos como José Santos cantando relata los acontecimientos:


LAS DUEÑAS DE UN CORAZON

Era un domingo del mes de marzo.
El sol se había ocultado ya.
…En una puerta frente a la calle
Una muchacha sonriendo está.

Un mozalbete también sonriente
Que de improviso se le acercó;
Acariciándole una mejilla
A una fiesta la invitó.

Y ella contesta ─ no José Santos
Vete tú solo que yo no iré.
Hoy esta noche viene mi esposo
Por tanto – Chepe – hoy no podré.

Pero Elenita, si tú me quieres
Como otras veces, hazlo por mí
Cuando él se duerma vengo a llevarte
Como a las once vendré por ti.

No José Santos. Y ya no insistas
Habrá otras fiestas, cuando él no esté
Vete tu solo te lo repito
Que acompañarte hoy no podré.

¡Pues si no vienes, elije ahorita!
¡O tu marido…o solo yo!
Y José Santos sacó enojado
Una pistola y le disparó.

Así Elenita: con un lamento
En su agonía lo contempló
Con ambas manos contra su pecho
Junto a la puerta se desplomó.

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Hoy José Santos vive el recuerdo
Tras de las rejas de su prisión
…Que cinco balas de su pistola
Fueron las dueñas de un corazón.

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EN ESTE GRATO DIA

EN ESTE GRATO DÍA
(A mi nietecito Arielito,
En el día de su bautizo)

Con sus notas de alegre melodía.
Y una brisa de danza mañanera;
Este hogar que hoy es gracia placentera
Ha enmarcado un Concierto matinal.
Un concierto en las almas que este día
Son cantares de fe en los corazones
Todo es dicha, alabanza y bendiciones
Gozo eterno y ambiente musical.

Este día, las aguas bautismales
Otro ser en el mundo han coronado
El Poder Celestial te ha encomendado
De su Gracia y Amor; Testigo fiel.
Arielito; la paz viene contigo
Por la Gloria de Dios fuiste elegido
De un hogar por el Cielo bendecido
Tú eres luz; paz y amor; Alex Ariel.

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Crisanto Fernández Mejía
A mi nietecito
FRANCISCO JOSE
EN SU PRIMER CUMPLEAÑOS


Esta fecha de paz y de alegría
Hay un ángel que brilla con fulgor.
Es Francisco José que en este día
Ha traído a este hogar, dicha y amor.

Engalana este hogar desde el primer día
Su presencia en nuestra alma y corazón
Hay cantares de dicha y armonía
Y el ambiente se ha vuelto una canción

Este día hace un año desde el Cielo
A este mundo tu gracia descendió
OH Francisco José gracia y consuelo
A un hogar que con ansias te esperó

Dios bendice este hogar con tu presencia
Tú serás luz eterna y bendición
OH Francisco José eres la esencia
De la vida, y la paz del corazón.

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